"Dejad
que os cuente una historia sobre amor y desamor.
Un dulce cuento de hadas que acabó en
decepción.
Elisa era mi nombre, el placer mi profesión
y el corazón de los hombres fue siempre
mi posesión.
Mas
el deseo es capricho hasta en esta situación,
y un noble de ojos ardientes un día
me conquistó.
Las estrellas puso a mis pies junto a la Luna
y al Sol
y en mi lecho susurraba hermosas palabras
de amor.
Mil
promesas de aventura que luego nunca cumplió.
Fuego, amor, pasión, ternura, ninguna
de ellas me dio.
Dicen que el amor es ciego y no les falta
razón.
Yo le seguía amando, pero él
a mí ya no.
De
otra mujer muy pronto mi amante se enamoró.
Era noble y muy hermosa, de alta dote y gran
valor.
¿Cómo podría abandonarme
sin buscarse mi rencor?
¿Cómo de mí librarse
y seguir manteniendo su honor?
Cuán
necio es quien da ventaja a la fuerza y no
a la razón.
Buscó el momento propicio y una noche
me mató.
Borró los rastros de sangre, mi cuerpo
en el bosque enterró.
¿Quién en el mundo entero buscaría
a alguien como yo?
Pero
hay algo, compañeros, en lo que nunca
pensó:
que es a veces la venganza más fuerte
que muerte y amor.
A ciegas guió mis pasos, a mis dedos
vida dio,
a mi alma errante un motivo para saciar mi
dolor.
¿Si
conseguí mi objetivo? Tened por seguro
que no.
Pues aunque cobré mi venganza fruto
del desamor,
y aunque ahora aquí en mi tumba él
yace a mi lado sin voz,
este juego no ha acabado ni he de sentir compasión.
Mientras
en el mundo haya amante que engañe
al amor,
seré horror, muerte y condena para
todo pecador.
Antes de iros os pido que actuéis con
reflexión;
pues si en engaño os encuentro seré
vuestra última visión."